Artículos religiosos

Jesús VIVE entre nosotros. ¡¡Aleluya!!

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REFLEXIONES DE ESTA SEMANA SANTA

DOMINGO DE RESURRECCIÓN. (12 de abril)

Jesús después de morir en la cruz, es descendido de la misma por José de Arimatea y Nicodemo. Lo ungen con aromas, le envuelven en sábanas de lino y lo depositan en el sepulcro. Todo se hace silencio, el silencio de Dios. Pero Jesús no está solo, sus allegados están con él.

Esta imagen es bien distinta a lo que está pasando en estos días que sufrimos la enfermedad. El enfermo está abatido, sólo ante la muerte. Sin familiares ni amigos, tan solo el personal sanitario, que en un gesto de amor puro, le cogen su mano para ayudarle a morir dignamente.

La tristeza de los familiares es muy grande, primero por la pérdida de un ser querido, y segundo porque no pueden, en muchos casos, darles su último adiós, depositarlo en el sepulcro arropados por sus familiares. ¡¡Qué tristeza, qué horror!!

Con la muerte se produce el fin de la vida, se rompen los lazos con el mundo, con los seres queridos, pero ¿era necesario en la actualidad explicitar tanto esta realidad?

En algún momento nos hemos podido quejar y gritarle a Dios ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué le has abandonado? ¿Es que no eres bueno?

Jesús en el sepulcro, dando el paso definitivo hacia la vida plena, baja con el enfermo fallecido a lo más hondo de cada uno, aunque no lo sienta. Le acompaña. Baja hasta el dolor y el abandono, hasta el fracaso y la muerte. Y baja para confortarle y levantarle.

Y pasado un tiempo, el Padre despierta a Jesús, le quita las vendas, le cura las heridas, le perfuma con el ungüento que habían comprado las mujeres, y le acompaña a salir a la luz. Las tinieblas han sido vencidas. La piedra del sepulcro se abre y sale a la Vida.

En el amanecer, cuando aún estaba oscuro, algo importante ha sucedido. María Magdalena y la otra María se encuentran el sepulcro vacío. Las mujeres están temerosas, agitadas, pero confiadas en que algo sagrado ha sucedido.

Los apóstoles no terminan de creérselo, quieren pruebas, salen corriendo a comprobar si lo que dicen las mujeres es cierto. Y llegan, recuerdan las Escrituras, creen y se inundan de la experiencia de la Resurrección. Jesús ya no está allí, ¡ha resucitado!

Jesús acompaña a los difuntos que, en estos días por la enfermedad, han estado en el sepulcro. Les ayuda a correr la piedra y a salir a la Vida. Una vida plena junto al Padre.

Resucitar es llenarse del Espíritu de Jesús.

Cuando nuestros seres queridos, a los que hemos perdido en estos días, gocen de la presencia del Padre, ya no habrá lugar para la tristeza, sino alegría. También los que quedamos en el mundo estaremos alegres, porque Cristo está en nosotros. Igual que les pasó a los discípulos, que al principio se sentían tristes y abandonados, pero luego comprendieron que Cristo, que el Espíritu de Cristo estaba con ellos. Sus corazones, nuestros corazones, se han transformado, ¡ya son corazones nuevos!

La experiencia de Cristo resucitado es una experiencia de amor. El que está resucitado ya no vive para sí mismo, sino que vive para servir, para compartir, para reconciliar y abrazar. Es capaz de amar hasta el extremo, de ser testigo del amor de Cristo resucitado.

Durante todos estos días, estamos recorriendo el camino de la pasión de Cristo y la nuestra propia. En estos días, donde hay tanto sufrimiento, amargura, dolor y muerte, donde tantas personas están bajando al sepulcro…estamos viviendo momentos de auténtica revolución del Amor. Nos están sirviendo para transformar nuestros corazones viejos en corazones nuevos. Estamos siendo solidarios, no individualistas, estamos siendo libres aunque confinados, libres para pensar, para amar, para estar atentos a las necesidades de los demás.

En estos días, Jesús ha resucitado en nuestras vidas. Nos está acompañando por el camino de Emaús, nuestro Emaús, cuando vamos silenciosos caminando por la vida, esa que un día, tal como el 14 de marzo de 2020 parece que se paró.

Se aparecerá en medio de nosotros, para hacernos comprender lo que está sucediendo, para darnos aliento y seguir adelante en esta lucha.

De las vivencias de todos estos días tenemos que salir reforzados. Estoy segura que ya no seremos los mismos hombres y mujeres de antes. Habremos aprendido a amar, a echar de menos a los que nos rodean. Habremos aprendido a comunicarnos de mil formas y maneras. Habremos comprendido que nuestros mayores son el fundamento de nuestras vidas.

La revolución del Amor habrá llegado a nuestros corazones y seremos HOMBRES NUEVOS CON CORAZONES NUEVOS.

 

¡¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!

 

Ana Casado. 12 de abril de 2020.

Jesús en el monte Calvario. Una lección más de VIDA

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REFLEXIONES DE ESTA SEMANA SANTA. 2020

SÁBADO SANTO (11 de abril)

Jesús está crucificado en el monte Calvario, ahí ha pasado la noche. Toda su alma es dolor. Dolor de los insultos, de las espinas, de los azotes, de los clavos. El dolor por las ropas despojadas, el dolor de la vergüenza, de la burla. El dolor del abandono, del fracaso, de la impotencia. Allí espera su muerte.

Me fijo en Jesús crucificado, que hoy representa a tantas familias crucificadas por el dolor de la enfermedad, por el hambre, por la persecución. Tantas familias crucificadas por la separación de sus miembros que les lleva a inmigrar a otras tierras.

Y junto a él, dos crucificados más, el ladrón arrepentido y el ladrón malo. Una imagen que nos contrapone el bien con el mal.

Jesús en su infinita bondad, al borde la muerte y con todo el sufrimiento asumido para la redención de los hombres, conversa con el ladrón arrepentido.

¿Qué le contaría? ¿De qué hablarían? En esos momentos difíciles, Jesús es capaz de transmitir paciencia, amor, y el ladrón se arrepiente, se queda admirado de su serenidad, generosidad. Siente una verdadera admiración.

El ladrón arrepentido, representa a cada uno de nosotros. Una y otra vez caemos, pecamos, somos egoístas, egocéntricos. Una y otra vez nos arrepentimos, y volvemos a caer. Y ahí está Jesús para darnos ánimos, una y otra oportunidad.

Una y otra vez, Jesús nos dice que nos encontraremos en el paraíso. Una y otra vez nos invita a pasar del mundo de las tinieblas y la oscuridad, al mundo de la luz, donde no haya violencia ni odio.

Nos invita a que tengamos paciencia con todos los que nos rodean. A preocuparnos del que tenemos al lado, más que de nosotros mismos. Nos invita a poner luz en el corazón de muchas personas.

Hoy en estos días tan atípicos, creo sinceramente que Jesús está conversando con nosotros. Nos está ayudando a llevar la angustia y el dolor, la incertidumbre y la intranquilidad. Nos está animando a que seamos testigos de su amor.

Estamos viendo como el vecino anima en el balcón, con sus aplausos. Saludamos a personas que no conocemos, nos sonreímos. Nos unimos en iniciativas solidarias.

Hoy, en estos días, estamos teniendo actitudes, gestos, que quizá no nos hubiéramos planteado antes tener.

Jesús, no nos abandones en estos momentos, aunque a veces tengamos la sensación de que no estás a nuestro lado, sigues dándonos la mano para sostenernos.

Sigo contemplando la escena de la cruz. Hay dos personas que no pueden pasar desapercibidas. La madre de Jesús, y el discípulo amado.

María está contemplando, compartiendo y asumiendo la Pasión de su hijo. Y aún en las circunstancias en las que se encuentra Jesús, mantiene una conversación con su madre. Le entrega todo su amor. El Hijo sabedor de la ausencia que va a producirles hace un gesto de amor, entrega a su madre al discípulo, y al discípulo a su madre.

Hoy la madre de Jesús representa a todas las madres del mundo. Y Juan, el discípulo amado, a cada uno de los hijos de la tierra.

Jesús con este gesto nos invita y nos da la posibilidad de que nadie se sienta solo, que nadie se sienta huérfano. Siempre hay una madre que nos protege. Madres dolorosas, ejemplos de paciencia y compasión en todas las familias.

Jesús nos invita a no abandonar a nuestros mayores, a nuestros padres, a nuestras madres. El abandono no tiene por qué ser físico. Muchas veces el abandono es psicológico, que quizá duela más.

Nos enseña, que aún en los momentos más difíciles de nuestras vidas, tenemos que estar al lado de nuestros mayores. Ellos lo dieron todo, lo dan todo, por cada uno de nosotros.

En estos días, que sentimos con dolor y angustia, la pérdida de tantos abuelos, padres, madres, quizá tengamos la espinita clavada de no habernos entregado más a ellos. Es cuando quizá nos estamos dando cuenta, lo necesario que es ESTAR siempre, darles la mano, abrazarles, decirles que les queremos, que nos sientan cerca, más que nunca. Que sepan y sientan que no están solos, que el vínculo especial que nos une a ellos nunca se desgarra, por mucho dolor que se sienta.

Ana Casado. 11 de abril de 2020.

Jesús carga con la Cruz. ¿Y nosotros?

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REFLEXIONES DE ESTA SEMANA SANTA. 2020

VIERNES SANTO (10 de abril)

Hoy nos hemos levantado con la noticia de que Jesús ha sido detenido en Getsemaní. En ese instante empieza su calvario, el camino que le va a conducir hasta la muerte en cruz.

Cada día, de estos días de confinamiento, nos hemos levantado con las noticias de las personas contagiadas, fallecidas y dadas de alta. Cada día, empezaban muchas personas de España y del mundo, con la cruz de la enfermedad, de la muerte.

Y hoy, como entonces y cada día, debemos acompañar a Jesús, al enfermo, a las familias, en el camino de cruz. Un camino doloroso e interminable.

La cruz de Jesús, es la cruz de todos los hombres. Él asume el dolor y el peso de la cruz sobre sus hombros, de cada uno de los que sufren comparte el sufrimiento.

Vamos a acompañar a Jesús en este camino de cruz.

Getsemaní, es un tiempo y un lugar donde todo es angustia y agonía. Un tiempo de soledad y tristeza.

En Getsemaní, solo velan los olivos, y Jesús desesperado se agarra a la voluntad del Padre.

Hoy, esos olivos centenarios de Getsemaní se convierten en todo el personal sanitario, o mejor dicho en todos aquellos que trabajan en los centros hospitalarios y están relacionados con la curación de los enfermos. Ellos son los que vigilan la angustia, el dolor y la enfermedad de los cristos de hoy.

Y Jesús, en su soledad se agarra a la voluntad del Padre. Pero seguro, que tuvo sus dudas, antes de dejarse llevar por el amor del Padre.

Imagino, que si la oración hubiera sido en estos días que estamos viviendo, sería algo así:

Padre, el sufrimiento, el dolor, de estos mis hermanos, me angustia. ¿Por qué lo autorizas?

¿Por qué este hombre que ha sido ingresado hoy, que viene de una residencia de ancianos, lleva agonizando varios días?

¿Por qué tantos hermanos míos están muriendo, no pudiéndose despedir de sus familiares y amigos? ¿Por qué se va en la soledad de la habitación de la UCI?

No lo entiendo. ¿Por qué este dolor en el mundo, en este mundo globalizado, tecnológicamente avanzado, científicamente preparado?  Es como si quisieras que retrocediéramos en el tiempo. Que la ciencia se parara. Parece como si el tiempo no quisiera avanzar…

“Se presentó Judas, y con él gente con espadas y palos, mandada por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos. Se acercó y le dijo: ¡Maestro! y lo besó. Ellos le echaron la mano y lo prendieron.

Es terrible sentirse traicionado, vendido por un amigo. Aquella noche Judas recibió 30 monedas de plata, por vender a su amigo. Hoy sigue prevaleciendo el dinero, el poder, sobre el amor.

Hoy la humanidad tiene a un judas, a un enemigo que parece invencible, el coronavirus. Ha llegado silencioso, sigiloso, casi invisible en la oscuridad de las sociedades. Ha venido a hospedarse entre nosotros, intenta quedarse.

Quizá, si los poderes del Estado planificaran en sus programas de gobierno, que lo importante de una sociedad es la vida de sus conciudadanos, hubiéramos estado preparados. Como Jesús, que sabía perfectamente que lo iban a entregar y se había preparado para el momento, así hubiéramos podido estar nosotros. Hubiera llegado a nuestras sociedades pero no habría podido quedarse. Tendríamos preparados los hospitales, la protección de los sanitarios, y de las demás personas de primera línea. Nos hubiera “pillado” con un plan de sanidad fuerte, porque habríamos invertido en la salud, en la vida de las personas.

Por suerte, el corazón de las personas es infinitamente más grande y misericordioso, y aunque desprevenidos hemos actuado, con un montón de iniciativas públicas, privadas, particulares. Cada uno ha puesto lo mejor de sí mismo… Parecía que otra vez iba a vencer el poder, el dinero sobre el amor, pero NO, esta vez NO podrá.

Quizá, en estos días tan dolorosos que estamos viviendo, algunos o muchos creyentes estemos actuando como el Sanedrín (el tribunal religioso que juzgó y condenó a Jesús). En nuestra desesperación e ignorancia, acusamos a Dios de nuestros males, de las injusticias, de no hacer milagros. No aceptamos que nos haya sacado de nuestra zona de confort, nos creíamos intocables, inmortales. No podemos pensar que nos pueda estar sucediendo esto, a esta sociedad del siglo XXI, moderna, avanzada. Nos creíamos infinitos, y nos damos cuenta que somos seres finitos e imperfectos.

Tenemos miedo a que nos señalen, a que se burlen, a que se escandalicen, a que nos traicionen… Tenemos que reaccionar. La iglesia tiene que dar una respuesta firme, a tanta necesidad, desolación, angustia, soledad, enfermedad y muerte.

En estos días, he visto al papa Francisco en la soledad del Vaticano, auténtico servidor del hombre. He visto como Cáritas estaba en las calles, en los hogares, acompañando. He visto a algunos sacerdotes y religiosas ayudando en la tarea de poner calma al alma de los hombres. He visto a voluntarios, creyentes o no, dándolo todo para que nadie se quedara sin comer, para que nadie estuviera solo. He visto muchos testimonios de la gente de a pie. Pero me faltan otros muchos testimonios. ¿Dónde están? ¿Tienen miedo?

Quizá muchos de los que faltan por dar un aliento al que esté al lado, estén negándote, como Pedro. Señor, somos débiles, frágiles, cobardes…Pero te pido que te hospedes en mi corazón, en nuestro corazones y que nuestras lágrimas de cobardía no nos impidan ver de nuevo tu rostro en cada uno de los que sufren.

Señor, ayúdanos a cargar con las cruces de hoy. Mándanos  a Cireneo para que nos ayude a cargar con la cruz.

Déjame que te ayude a llevar tu cruz. Cada vez que ayude, al enfermo, al pobre, a la viuda, al huérfano, al anciano, al inmigrante, estaré llevando un poco tu cruz.

Jesús, en tu camino hacia la muerte, con tu cruz sobre los hombros, unas mujeres que estaban en el camino lloran desconsoladamente, ante la injusticia que se iba a cometer. Con sus lágrimas oraban al Padre. Con su llanto mantenían la esperanza de que tu muerte no ocurriera. No fue así, no fue suficiente. El corazón del hombre aún era demasiado débil, corrupto.

Hoy como entonces, se ha llorado mucho. Ojalá hoy, la Unión Europea, la OMS, y otros muchos organismos internacionales, las Cortes, nuestros representantes, en vez de hablar tanto, lloren más. Quizá si nos lamentáramos más, actuaríamos, nos pondríamos en pie para caminar por el camino que lleva a la sanación, a la salvación.

Te pido, hoy, en este viernes de tu pasión del siglo XXI, atípico, que me des un corazón compasivo y misericordioso y que sepamos estar cerca de los que sufren.

Esta noche, morirás en la cruz. Crucificado, ultrajado, despojado de todo y de tu dignidad. Ha llegado la hora.

Con la muerte en la cruz, sellas la alianza con el Padre. Asumes el dolor de todos, nos redimes. Es hora de que demos el paso de la entrega. Estamos inmóviles. Tenemos que cambiar nuestros corazones viejos, por otros nuevos. Señor, haz que sepamos despojarnos de todas nuestras ataduras, y que de todo este “infierno” que estamos viviendo, aprendamos lecciones de Vida. En la soledad de la cruz, en la soledad del confinamiento, haz que miremos a nuestro corazón y que de una vez por todas seamos capaces de cargar con las cruces del día a día, no dando la espalda a la voluntad del corazón, no dando cabida a la cobardía. Siendo misericordiosos, ayudando al que sufre. Dando importancia a los pequeños detalles de cada día. Cuidando y dando amor a los que antes nos han dado todo.

 

 

 

Ana Casado. 10 de abril de 2020.

Un Jueves Santo distinto.

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REFLEXIONES DE ESTA SEMANA SANTA. 2020

JUEVES SANTO. (9 de abril)

 

En la tarde del Jueves Santo, Cristo nos sigue dando pruebas de su AMOR. Nos abre las puertas de su corazón, a sus amigos, sirviéndonos, lavándonos las manos y los pies. Nos da tremendas lecciones de humildad, de servicio. Jesús, el Hijo del hombre, no vino a ser servido sino a servir.

Hoy, durante este duro trance del confinamiento, una prueba más en nuestras vidas, pero una prueba dolorosa, Cristo está en cada uno de esos hombres y mujeres que a diario velan por nuestra salud, por nuestro alimento, por nuestro bienestar. Los hombres y mujeres que nos protegen, que investigan para dar con la solución a esta pandemia… Ellos son los Cristos de hoy, del siglo XXI, en medio de una pandemia, se ponen a servir y no a ser servidos. Al pie de las camas, de los quirófanos convertidos en UCI.

Los libros de las bibliotecas de algunos hospitales dan paso a jeringuillas, mascarillas, guantes, respiradores, son los nuevos compañeros de esas historias que antes aguardaban en los libros, están las lecciones de vida que hoy cada uno de nosotros seguro que está viviendo y aprendiendo de diferentes formas, modos, muchos de nosotros con la angustia y el dolor de la pérdida de seres queridos.

En este Jueves Santo, los cristianos revivimos la cena Pascual, la última cena, la instauración de la Eucaristía, pero antes, Jesús, lava los pies a sus discípulos, una lección de entrega y de servicio, de un profundo AMOR.

Para ser discípulo de Jesús hay que estar dispuesto a ser el último, a ponerse a los pies de todos, a lavar los pies de todos y las manos, y la cabeza, a curar las heridas, a romper las cadenas, a dignificar los cuerpos, a cargar con los demás.

Hoy, hay muchos discípulos, no sé si serán cristianos o no, creyentes o no, para mí son verdaderos discípulos del AMOR puro. Son compasivos y solidarios, porque no son capaces de dejar a nadie en el camino. Disponibilidad abnegada, poniendo en riesgos sus vidas.

Jesús en la última cena, puso de manifiesto la unidad de todos, mediante la Eucaristía. “Yo soy el pan que se parte, que se comparte y se deja comer”.

Hoy todos, de una u otra forma, nos estamos partiendo y compartiendo. El personal sanitario, los transportistas y productores, los profesores y maestros, los investigadores y científicos, los farmacéuticos, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, Autonómicas y Local, los voluntarios y las ONG, el pescadero, el carnicero, el tendero de las tiendas de barrio y de los supermercados, los técnicos y las compañías de telefonía y comunicación (hoy no podríamos funcionar sin ellos), los niños y jóvenes haciendo más llevadero su confinamiento con la alegría y la responsabilidad que están mostrando en estos días, los hijos que hoy son más hijos que nunca, cuidando, aunque sea en la distancia de sus mayores…

Hoy todos nos partimos y nos compartimos. Hoy todos estamos más unidos que nunca, porque sólo así, será posible que éste cáliz pase. Hoy todos estamos dispuestos a hacernos pan y a dejarnos partir.

El que come el pan debe estar dispuesto a dejarse comer. No se puede comulgar y quedarse tan tranquilo, viviendo al margen de los sufrimientos del mundo. El que comulga con el espíritu de Cristo, ya no pude vivir para sí, tiene que hacer de su vida, una hostia, una entrega a los demás.

Imitemos a Jesús, cada cual según sus convicciones. En este día del amor fraterno. Jesús fue el que más dio. Nos dio su pan, su palabra, su sangre, su Espíritu. Nos  dio la capacidad para que podamos dar.

Jesús, generosidad pura, amor sin límites, lo dio todo, se vacío del todo.

Y esta noche, como aquella noche, Jesús se irá al huerto de Getsemaní, a orar al Padre. Quizá a pedirle explicaciones.

Hoy en muchos lugares del mundo, habrá Cristos orando al Padre, o meditando interiormente sobre todo lo que estamos viviendo en estos días.

No entendemos nada, tenemos nuestras dudas, muchos interrogantes que se agolpan en la cabeza y en el corazón. Tanto dolor, tanto sufrimiento, tanta tristeza.

Hoy como entonces, pedimos al Padre que si es posible aparte de nosotros esta amargura, este cáliz.

El Getsemaní de entonces, es el hospital de hoy, los hogares en los que hay enfermos, en los que hay seres queridos que ya gozan del amor eterno.

El Getsemaní de entonces, es el mundo de hoy, donde habita la angustia, la soledad.

En el Getsemaní de hoy no podemos quedar dormidos, como los discípulos.  Tenemos que velar y acompañar, a todos los que de alguna forma sufren dolor, amargura.

Hoy, la agonía de Jesús, el desgarramiento, la pasión, son principalmente nuestros mayores, nuestros abuelos, nuestros padres. Los hombres y mujeres más vulnerables, familias desfavorecidas, trabajadores autónomos que ha tenido que cerrar sus negocios. Hoy no podemos imitar a aquellos discípulos que dejaron solo a Jesús. Hoy tenemos que ESTAR al lado de todo aquel que sufre.

Hoy tenemos que pedir fortaleza, sensibilidad, vigilancia, para acompañar a todos los que sufren, aceptando tu voluntad, pero pidiendo que tu mano nos sostenga en esta cruel lucha contra la pandemia.

Ana Casado. 9 de abril de 2020.

NOCHE DE REYES

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Desde esta tarde, recuerda que Melchor está en ti, y te trae de nuevo el ORO para que recuerdes que TIENES EL PRIVILEGIO Y LA RESPONSABILIDAD DE REINAR EN TU VIDA. Así que, ponte la corona y comienza a gobernar tu propio mundo y a dirigir tus pensamientos y la voluntad de tu corazón en la misma dirección.

Desde esta tarde, recuerda que Gaspar está en ti, y te trae de nuevo el perfume del INCIENSO para que NO OLVIDES QUE FORMAS PARTE DE ALGO MÁS GRANDE DE LO QUE ALCANZAN A PERCIBIR TUS SENTIDOS. Un año más, te llega el recuerdo de que tu esencia es divina y es sagrada. Que eres todo y eres uno.

Desde esta tarde, recuerda que Baltasar está en ti, y te trae de nuevo la MIRRA para que embalsames y ENTIERRES TODO AQUELLO QUE NO SIRVE. Todo aquello que te aleja de comprender que eres, al igual que todos los demás, un ser único envuelto en un cuerpo perfecto para expresar aquello que tu alma vino a expresar al mundo.

Desde esta tarde, recuerda que cualquier noche puede ser Noche de Reyes, y que todas las mañanas, cuando despiertes, tienes un regalo esperando para que lo abras: LA VIDA.

Permítete volver a empezar, volver a nacer.

Eso es la noche de Reyes al fin y al cabo: un recordatorio, una llamada para dar luz a nuestro mejor Yo.

Andan por ahí entre planos de existencia, materializándose gracias a la inocencia de las mentes aún no contaminadas, a los corazones que aún les cabe una chispa de ilusión.

Pero cada año llegan con los vientos de Oriente y nos susurran que la ilusión es la fuente de la eterna juventud, es la fuente de la vida.

FELIZ DÍA DE REYES

Estamos preparados para LA NAVIDAD

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En estos días en los que los cristianos revivimos el nacimiento de Jesús, el Dios hecho Niño, es conveniente que nos paremos a pensar. Yo os dejo esta reflexión. Cada uno que saque su propia conclusión o conclusiones


Para irnos preparando para la Semana Santa 2019

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En este mundo en el que nos movemos, con prisas, digitalizados, donde casi todo es virtual. En el que apenas nos miramos porque estamos reflejados constantemente en la pantalla de dispositivo móvil, ya sea teléfono, tablet, o cualquier otro instrumento. Tenemos toda la información a nuestro alcance, y sin embargo parece que no nos enteramos, bueno o no queremos enterarnos de lo que ocurre a nuestro alrededor. Más bien somos selectivos a la hora de elegir nuestros focos de atención. Aquello que puede “herir” nuestra sensibilidad lo apartamos, ¡para qué vamos a sufrir con los problemas de los demás!…

Aquí os dejo lo último que me ha llegado virtualmente. Quisiera que se hiciera realidad. Que nos ayude durante la cuaresma y la Semana Santa, al menos para ser un poco más personas, más humanas, más solidarias. Hombres y Mujeres más concienciados, más renovados, con un corazón nuevo, en el que fluya por él no la sangre de nuestras venas, sino los sentimientos que nos hagan despertad de este letargo insensible.

Cada uno desde nuestro ámbito de vida podemos aportar nuestros granitos de arena, no vamos a cambiar el mundo solos, pero sí acompañados.

 

HOY COMIENZA EL ADVIENTO 2018

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Hoy 2 de diciembre comienza el Adviento 2018. Una etapa de preparación para la venida de El Salvador.

Os dejo este salmo:

LIBRES PARA LIBERAR

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Ahora que hago una paradita en el infinito trabajo de corregir vuestros exámenes, me viene a la mente la oración de por la mañana que hemos meditado en clase. Comenzábamos el día con:
Jesús, me dices…
Que tu cuerpo “es verdadero alimento” y tu sangre “verdadera bebida“:
Cómo quisiera que estas palabras fueran verdaderamente creativas, es decir, que produjeran lo que significan.
Cómo quisiera llegar a ser una humanidad añadida a la tuya: dejarme asimilar por ti de manera que pudiera decir con Pablo: “Ya no soy yo quien vivo, sino que es Cristo el que vive en mí”
Ya no soy yo quien piensa-habla-actúa, sino que res tú el que piensa-habla-actúas en mí y conmigo.
Tú me dices: “Si alguien se alimenta de mí, yo estoy en él y él en mí”: cómo quisiera trabajar-pensar-hablar permaneciendo en ti.
Tú me dices:  “Sin mí no podéis hacer nada”, cómo quisiera no hacer verdaderamente “nada” sin estar inspirado-mandado-informado por ti.
Si todo en mí fuera “cristomandado” mi voz, con tanta frecuencia alterada y nerviosa, iría asumiendo poco a poco el timbre dulce y suave, dócil y apacible de la tuya, de la voz del buen pastor.

Del libro de Oraciones de los Mercedarios. “Para comenzar el día”

San Alberto Magno

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San Alberto Magno. Patrono de los estudiantes de Ciencias Naturales, Ciencias Químicas y Ciencias Exactas. 15 de noviembre

La Iglesia en este día pone como modelo a San Alberto Magno. Fue un fraile dominico, profesor en París y Colonia, donde tuvo como gran discípulo a Santo Tomás de Aquino.

Gran conocedor de la filosofía de Aristóteles, introdujo buena parte de sus principios y demostraciones en al filosofía y teologías cristianas.

Fue un gran investigador y realizó numerosos trabajos experimentales, sobre todo en el campo de la Química. Fue nombrado obispo y dimitió para dedicarse a sus tareas docentes.

Alberto era hijo de familia rica, era noble y prefirió las exigencias del convento a todas las comodidade del palacio. Se tomó en serio las palabras de Jesús: “Quien quiera seguirme, que deje todo cuanto posee y me siga”. Todo un ejemplo para los sólo buscamos lo seguro y lo cómodo.

Alberto dedicó toda su vida a la enseñanza. Tuvo el privilegio de tener una buena formación de pequeño, y de poseer una buena inteligencia. Pero no quiso emplearlo en su propio provecho, sino que puso todo su saber al servicio de la humanidad. Supo compaginar como nadie el recibir para después dar, el llenarse para después dar la última gota.

Reflexión tomada del libro “Para comenzar el día. Oraciones y Reflexiones de la mañana”. Para colegios Mercedarios

800 años de Merced

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Como sabéis durante este curso estamos celebrando el Jubileo de la Merced. ¡¡800 años!! de Merced en el mundo. Desde el 1218, cuando Pedro Nolasco tuvo una aparición de la Virgen, quien le recomendó que fundara una Comunidad, son muchos los cautivos redimidos, los presos acompañados, las personas que han conocido a Jesús… Este año se cumplen 800 años del nacimiento de la Comunidad Mercedaria.

Yo quiero aportar algo que nos recuerde nuestro lema de este año: SOMOS UNO, SOMOS TANTOS, SOMOS MERCED.

En el mes de febrero en una salida que hice a Baños de Montemayor (Cáceres) contemplando la naturaleza, una laguna que rodea a un pueblecito que está en reconstrucción, surgió esta idea-imagen en mi retina. Cogí la cámara y me puse a ello. Y hoy la quiero compartir con todos,
También os dejo un artículo sobre Pedro Nolasco y La Merced

San Pedro Nolasco
Fundador de la Comunidad de
Padres Mercedarios
(+1258)

San Pedro NolascoNació cerca de Barcelona, España, hacia 1189.

A los 15 años quedó huérfano de padre, y dueño de grandes posesiones. La madre le colaboró en todos sus deseos de hacer el bien y de obtener santidad.

Estando en edad de casarse hizo una peregrinación a la Virgen de Monserrat y allí se puso a pensar que las vanidades del mundo pasan muy pronto y no dejan sino insatisfacción y que en cambio lo que se hace para la vida eterna dura para siempre. Entonces promedió a la Virgen mantenerse puro y se le ocurrió una idea que iba a ser de gran provecho para muchas gentes.
En aquel tiempo la cuestión social más dolorosa era la esclavitud que muchísimos cristianos sufrían de parte de los mahometanos. Estos piratas llegaban a tierras donde había cristianos y se llevaban a todos los hombres que encontraban. Las penalidades de los prisioneros cristianos en las tenebrosas cárceles de los mahometanos sobrepasaban lo imaginable. Y lo más peligroso era que muchos perdían su fe, y su moralidad se dañaba por completo.

Esto fue lo que movió a Pedro Nolasco a gastar su gran fortuna en libertar al mayor número posible de esclavos cristianos. Cuando se le presentaba la ocasión de gastar una buena cantidad de dinero en obtener la libertad de algún cautivo recordaba aquella frase de Jesús en el evangelio: “No almacenen su fortuna en esta tierra donde los ladrones la roban y la polilla la devora y el moho la corroe. Almacenen su fortuna en el cielo, donde no hay ladrones que roben, ni polilla que devore ni óxido que las dañe”. (Mt. 6,20) Y este pensamiento lo movía a ser muy generoso en gastar su dinero en ayudar a los necesitados.

Y sucedió que, según dicen las antiguas narraciones, que una noche (agosto de 1218) se apareció la Sma. Virgen a San Pedro Nolasco y al rey Jaime de Aragón (que era amiguísimo de nuestro santo) y les recomendó que fundaran una Comunidad de religiosos dedicados a libertar cristianos que estuvieran esclavos de los mahometanos.

Consultaron al director espiritual de juntos, que era San Raimundo de Peñafort, y éste los llevó ante el Sr. Obispo de Barcelona, al cual le pareció muy buena la idea y la aprobó. Entonces el militar Pedro Nolasco hizo ante el obispo sus tres votos o juramentos. de castidad, pobreza y obediencia, y añadió un cuarto juramento o voto: el de dedicar toda su vida a tratar de libertar cristianos que estuvieran siendo esclavos de los mahometanos. Este cuarto voto o juramento lo hacían después todos sus religiosos.

Los antiguos dicen que la Virgen les recomendó:

Fundad una asociación con hábito blanco y puro que sea defensa y muro de la cristiana nación.

San Raimundo predicó con gran entusiasmo en favor de esta nueva Comunidad y fueron muchos los hombres de buena voluntad que llegaron a hacerse religiosos. El vestido que usaban era una túnica blanca y una cruz grande en el pecho. San Pedro Nolasco fue nombrado Superior General de la Congregación y el Papa Gregorio Nono aprobó esta nueva Comunidad.

San Pedro Nolasco ayudó al rey Don Jaime a conquistar para los cristianos la ciudad de Valencia que estaba en poder de los mahometanos, y el rey, en agradecimiento, fundó en esa ciudad varias casas de la Comunidad de los Mercedarios.

El rey Jaime decía que si había logrado conquistar la ciudad de Valencia, ello se debía a las oraciones de Pedro Nolasco. Y cada vez que obtenía algún resonante truinfo lo atribuía a las oraciones de este santo.

San Pedro hizo viajes por muchos sitios donde los mahometanos tenían prisioneros cristianos, para conseguir su libertad. Y viajó hasta Argelia, que era un reino dominado por los enemigos de nuestra santa religión. Allá lo hicieron prisionero pero logró conseguir su libertad.

Como había sido un buen comerciante, organizó técnicamente por muchas ciudades las colectas en favor de los esclavos y con esto obtuvo abundante dinero con los cuales logró la libertad de muchísimos creyentes.

Poco antes de morir repitió las palabras del Salmo 76: “Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos y con tu brazo has rescatado a los que estaban cautivos y esclavizados”. Tenía 77 años de edad.

Por su intercesión se obraron muchos milagros y el Sumo Pontífice lo declaró santo en 1628. La Comunidad fundada por él se dedica ahora a ayudar a los que están encarcelados. Es un apostolado maravilloso.

Jesús nos recuerda lo que prometió a quienes ayuden y consuelen a los encarcelados: “Estuve preso y me fuisteis a visitar. Todo el bien que le habéis hecho a cada uno de estos necesitados, lo recibe como si me lo hubierais hecho a Mí mismo (Mt. 25, 40).

 

LOS PROTAGONISTAS DEL SIGLO I, VISTOS EN EL PRESENTE

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Reflexión sobre los protagonistas de la Semana Santa, analizados con la perspectiva del siglo XXI, con los problemas, situaciones y condiciones actuales.

Artículoel vivesemana santa

Y CON EL SERVICIO DE LA IGLESIA A LA CIUDADANÍA ¿QUIÉN CUENTA?

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En estos días tan convulsos, de diálogos o “sentadillas”, de apretón o no de manos, de escaños que se mueven, de renovación en las filas, de pactos no sé si reales o solamente para conseguir la investidura…En estos días de incertidumbre y duda, de presidencia y ministros en funciones, de corrupción alarmante, de dimisiones a tiempo o destiempo. En estos momentos que la lucha por el poder es lo que parece importar, y qué silla ocupar es lo que preocupa. En estos momentos en los que parece importar “destruir” lo antiguo y dejar paso a “lo nuevo”…Llega a mi whasap, la siguiente reflexión, me ha parecido interesante, ya que en la sombra, en el no poder como lo entienden otros estamentos, pasito a pasito (como las hormigas), hay muchos hombres y mujeres que dan su tiempo, su saber, y ponen al servicio de los demás sus capacidades, sus fortalezas y sus valores, sin pedir, ni sillas, ni escaños, ni ministerios, ni pactos, ni reconocimientos… pero que sin embargo sin su labor, tendríamos otro tipo de sociedad. No sé cuál será la reflexión de cada uno, pero lo importante es que reflexionemos sobre algo interesante e importante (Ana Casado)

EL VALIENTE TIENE MIEDO DEL CONTRARIO; EL COBARDE DE SU PROPIO TEMOR” (Quevedo)

Estas son las cifras de la odiada Iglesia Católica:

5.141 Centros de enseñanza: 990.774 alumnos. Ahorran al Estado 3 millones de euros por centro al año.

107 Hospitales. Ahorran al Estado 50 millones de euros por hospital al año.

1.004 centros, entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de Sida, un total de 51.312 camas. Ahorran al Estado 4 millones de euros por centro al año.

Gastos de Cáritas : 155 millones de euros al año , salidos de los bolsillos de los católicos españoles y de otros, no creyentes, que les ayudan.

Gastos de Manos Unidas: 43 millones de euros al año, salidos de los bolsillos de los católicos españoles y de otros, no creyentes, que les ayudan…

Gastos de las Obras Misionales Pontificias:

Domund: 21 millones de euros, que también salen de los bolsillos de los católicos españoles y de otros, no creyentes, que les ayudan…

365 Centros de reeducación para marginados sociales: exprostitutas, expresidiarios y extoxicómanos; 53.140 personas. Ahorran al Estado medio millón de euros por centro al año.

937 orfanatos: 10.835 niños abandonados. Ahorran al Estado Cien mil euros por Centro.

El 80% del gasto de Conservación y mantenimiento del Patrimonio Histórico Artístico. Se calcula un ahorro al Estado entre 32.000 y 36.000 millones de euros al año.

A todo esto tenemos que sumar que casi todas las personas que trabajan, colaboran, etc. con Cáritas, Acción Católica,  Manos Unidas, u otras organizaciones de la Iglesia Católica son voluntarias sin sueldo alguno.

Son personas que ayudan a los demás sin pedir nada a cambio. ¿En que cifra se puede tasar esta colaboración si el Estado tuviera que hacerse cargo de ella?…

Esta es la razón por la cual el estado sigue dando una poca de ayuda a la Iglesia Católica, ¡porque le sale muy barato!.

Muy pocos conocen este maravilloso trabajo hacia la ciudadanía española de la Iglesia Católica que le sale tan provechoso al estado español y convendría  difundirlo para que lo sepamos todos.

¿Cuantos comedores para indigentes ha abierto y mantiene CCOO?

¿Cuantos hospitales para enfermos terminales ha abierto UGT?

¿A cuantos enfermos de SIDA tratan los sindicatos o…los partidos políticos? ¿A donde puede ir un necesitado a pedir un bocadillo o comida para su familia, a la sede del PP, a la del PSOE, a CCOO a UGT?

Y tampoco pagan I.B.I. las sedes de partidos políticos, embajadas, sindicatos y otras religiones.

¡Pues todos estos y más “esos” si que viven de nuestro dinero! !Y nadie lo denuncia!

Reenviamos este artículo para que llegue a quienes injustamente critican a la Iglesia Católica por cualquier motivo.
Nos sentimos orgullosos de ser católicos y nos preguntamos:

¿por qué esto no se difunde ni por la prensa, la radio o la TV?

Ahora tú decides si lo borras o lo reenvías.

MARÍA y la NAVIDAD

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Reflexión sobre el papel de María en la Navidad

En estos días nos vamos a acercar al Misterio, y digo acercar porque creo que llegar a él es imposible. Hay muchos caminos y no sólo el de la inteligencia. Incluso hay algunos más rápidos y son los que pasan por el corazón.

Quiero que en esta Navidad, reflexionemos sobre el Misterio que aconteció en una joven nazarena, que respondió con un SÍ desde el corazón.  Quisiera tener tiempo para pararme en los pensamientos, en las actitudes, en los sentimientos, de una joven de quince años, a la que Dios le provocaba, y cómo admirablemente para su edad, supo afrontar el destino que Dios le había preparado durante esos quince años de existencia.

Dios no tenía madre, y como Dios la quiso tener, se acordó de María, y gracias a ella, Jesús pudo nacer hace 2014 años en Belén, y espero que hoy ya inmersos en el siglo XXI, en las nuevas tecnologías de la comunicación, en el correr y las prisas de una sociedad consumista, a pesar de la crisis, baja en valores, pero con esperanza, y con ganas de sobrevivir, nazca de nuevo en lo más profundo de nuestros corazones, y así ser capaces de responder a Dios en las múltiples llamadas que nos hace.

Deja que el Señor te envuelva con su Espíritu de Amor, de ti depende que Dios nazca en tu lindo corazón. Entrégale lo que te pide y su Espíritu vendrá, y sobre ti vida nueva te dará.

¡FELIZ NAVIDAD!

Ana Casado

 

JESÚS, ANTE EL DOLOR DE LA MUERTE, NOS DA LA VIDA

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Reflexión sobre la estación del Via Crucis, en la que Jesús se encuentra con las mujeres de Jerusalén

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